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La última semana del Capítulo se dedicó a profundizar en los diferentes temas elegidos, como la formación, la vida comunitaria. Cada hermano es llamado a vivir en relación con los otros, a causa de su compromiso en el seguimiento de Jesús y de su deseo de inserción; puede que sienta conflictos de pertenencia. Puede que haya tensión entre la fidelidad a un ambiente de inserción por una parte y la vida fraternal y comunitaria con sus exigencias por otra. "Nuestro compromiso en el seguimiento de Jesús, inspirándonos en el Hermano Carlos, nos lleva a vivir pertenencias múltiples", constata el documento presentado por el grupo de trabajo sobre "Inserción y Fraternidad". A veces hay que elegir. El discernimiento en fraternidad es importante. En cuanto a la formación, el Capítulo destaca que los jóvenes necesitan un acompañante en cada etapa. Consciente de la evolución veloz que experimenta la juventud, este acompañante también precisa formarse. Después de un primer contacto con la fraternidad, etapa determinante, llegan el postulantado y el noviciado. Pero, ¿cómo asegurar adecuadamente estas etapas teniendo en cuenta el escaso número de candidatos? Hay varias pistas a profundizar: colaboraciones, agrupamientos. El tema "dinero-compartir-comunión" permitió una información clara de todos los hermanos a partir de la presentación de las cuentas de la Fraternidad; ingresos y gastos del conjunto, pero también cuestiones como la solidaridad, los seguros, las jubilaciones. El documento final insiste en la claridad y la transparencia necesarias en estos asuntos de dinero, a todos los niveles. "Nuestro discurso sobre la pobreza y la utilización del dinero no tiene sentido alguno si no va acompañado de una verdadera comunión fraternal."
El último texto que se votó era sobre el tema principal del Capítulo. Objeto de un importante trabajo de preparación dió sus frutos en Gubbio. El documento "obediencia-comunión" se colocó a la cabeza de las Actas; es como una introducción al resto de los textos. Los capitulantes partieron de la vida de las fraternidades, destacando acontecimientos recientes que revelan un verdadero espíritu de "comunión y obediencia", como la fundación en Ciudad Hidalgo y la salida de los Estados Unidos. No se ha ignorado los problemas, el individualismo surge a veces. Citamos: "Como acto de abandono en las manos del Padre, la obediencia se vive en al óptica de la construcción de su Reino; nos obliga pues a abrir constantemente nuestro horizonte. A través de la Fraternidad, nos pone en comunión con la Iglesia y con la gente." Los que nos rodean nos abren a la dimensión del servicio y de la participación. "Somos obedientes con ellos, e incluso "a ellos", escriben los capitulantes. Después de algunos retoques el texto se aprobó por unanimidad. El resultado de estos votos refleja bien la comunión que se respiró en el Capítulo. En los últimos días hubo numerosas visitas. El obispo de Gubbio, Mgr. Mario Cecobelli vino hablarnos de su diócesis; a pesar de no ser grande el número de iglesias, parroquias y congregaciones, no simplifica la unidad de la vida pastoral; dice alegrarse de la aportación de los religiosos a la vida de la Iglesia, "en la variedad de sus estilos y de sus carismas". Sábado, jornada de "puertas abiertas". Encuentro muy simpático que ha reunido a los hermanos de Spello y de otras regiones de Italia y de más allá, hermanitas, miembros de otras ramas de la familia "Charles de Foucaudd"... Presencia también del hermano mayor, Arturo Paoli, 97 años; el domingo por la noche habló de su historia en América Latina y de su actividad actual, la casa "Carlo de Foucauld". Finalmente, la misa de envío: cada hermano recibió un plato con el dibujo de la escena donde san Francisco acaricia el lobo de Gubbio, un animal que aterrorizaba a los habitantes de la región. "Siempre necesitamos convertir el lobo que hay en nosotros", comentó Giuliano. (Yvan desde Gubbio) |